¿Quién tomará el relevo en la pesca europea? La ciencia alerta de un problema silencioso

25 marzo, 2026

¿Quién tomará el relevo en la pesca europea? La ciencia alerta de un problema silencioso

25 marzo, 2026

La pesca artesanal europea vive un momento decisivo. Más allá de su peso económico —modesto a escala macroeconómica, pero vital para muchas comunidades costeras—, representa identidad, cultura y una forma de vida transmitida durante generaciones. Un reciente estudio publicado en Fish & Fisheries, una de las revistas de mayor impacto mundial en ciencias pesqueras (situada en las primeras posiciones de los rankings internacionales), aporta nuevas claves para comprender un problema que avanza en silencio: la falta de relevo generacional en la pesca europea. 

Este trabajo tiene además un valor añadido: ha sido dirigido principalmente por dos jóvenes investigadoras en formación, Andrea Márquez y Meritxell Maimí, acompañadas por dos profesores también vinculados al Campus de Gandia de la UPV y al Instituto de Investigación para la Gestión Integrada de Zonas Costeras (IGIC). Una muestra del impulso investigador que se está generando desde Gandia en torno a la sostenibilidad marina y la socioeconomía de la pesca. 

Un vacío sorprendente en la literatura científica 

Aunque el envejecimiento de la flota y la falta de jóvenes es un tema recurrente en discursos institucionales y foros pesqueros, la investigación revela algo llamativo:  de más de 2.400 estudios revisados, únicamente cinco abordan el relevo generacional como problema central. 

La mayor parte de la investigación científica sobre pesca en Europa se ha centrado en aspectos económicos, ecológicos o normativos, dejando en segundo plano la dimensión social y laboral. Pero sin una nueva generación de pescadores, la sostenibilidad —en cualquier sentido— es imposible. 

¿Por qué ya casi no hay jóvenes que quieran ser pescadores? 

El trabajo identifica más de 20 obstáculos que dificultan la entrada de nuevos profesionales. Entre los más relevantes: 

1. Un laberinto regulatorio y escaso apoyo al pequeño pescador 

Obtener licencias, cuotas o embarcaciones se ha convertido en un proceso tan complejo y costoso que desanima a cualquiera que quiera iniciarse. 

Las normas actuales, pensadas muchas veces para grandes flotas, no reflejan la realidad de la pesca artesanal. 

2. Rentabilidad baja y costes de entrada altísimos 

Comprar un barco, equiparlo, obtener permisos… La inversión inicial es enorme, y los ingresos son inciertos. 
En muchos países, entrar en el sector es tan difícil como crear una empresa tecnológica… pero sin sus posibles recompensas. 

3. Condiciones laborales duras y poca seguridad 

Largas jornadas, mal tiempo, dependencia de la meteorología y uno de los índices de accidentes más elevados entre profesiones. 

La pesca sigue siendo —objetivamente— un trabajo duro y arriesgado. 

4. Nuevas aspiraciones entre los jóvenes 

La búsqueda de estabilidad, conciliación y carreras con proyección hace que la pesca se perciba como una opción poco atractiva. 

5. Un sector tradicionalmente cerrado 

Durante décadas, la pesca se heredaba dentro de la familia. Ese modelo, hoy debilitado, se ha convertido en un freno para la entrada de personas sin vínculo previo. 

6. La escasa presencia de mujeres 

Pese a su papel esencial en la cadena de valor, las mujeres siguen teniendo enormes dificultades para acceder al mar. Esto reduce aún más el potencial relevo generacional. 

Más que economía: cultura, identidad y cohesión social 

En comunidades como Galicia, el Mediterráneo español o el Atlántico francés, la pesca es parte del paisaje y la memoria colectiva. Su declive afecta no solo al sector, sino también: 

  • al tejido económico local, 
  • al turismo y la gastronomía, 
  • al mantenimiento de tradiciones, 
  • y a la transmisión de conocimientos que no están en los libros. 

Perder pescadores significa perder cultura marítima. 

¿Qué soluciones propone el estudio? 

El equipo del Campus de Gandia plantea un enfoque integrador, que va mucho más allá de formar a jóvenes: 

1. Reformar la gobernanza 

Normativas más simples, adaptadas a la pesca artesanal y con mayor participación de los propios pescadores en la toma de decisiones. 

2. Mejorar la rentabilidad local 

Reducir intermediarios, impulsar mercados de proximidad, cooperativas juveniles y modelos de cogestión que repartan riesgos. 

3. Educación y formación temprana 

Programas escolares, prácticas reales con cofradías y modernización de la formación profesional ligada al mar. 

4. Diversificación económica 

Turismo marinero, actividades recreativas, servicios ambientales o proyectos comunitarios que complementen ingresos. 

5. Cambio de narrativa 

Visibilizar la pesca como una profesión innovadora, sostenible y compatible con los retos de la economía azul. 

Conclusión: Actuar ahora o perder un legado 

El estudio es claro:  si no se interviene de forma coordinada, el relevo generacional seguirá debilitándose. Y el impacto no será solo productivo, sino cultural y social. Europa necesita pescadores para gestionar sus mares, garantizar la sostenibilidad y mantener vivo un patrimonio que forma parte de su identidad. 

Gracias al trabajo liderado por Andrea Márquez y Meritxell Maimí desde la UPV —y publicado en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo en ciencias pesqueras— hoy sabemos que la ciencia está empezando a mirar donde antes no miraba. Y que todavía estamos a tiempo de transformar el futuro de la pesca europea. 

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