Un blog de Universitat Politècnica de Valéncia, Campus de Gandia.

Le echaremos de menos, doctor Cooper

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La novena temporada de la famosa sitcom de la CBS The Big Bang Theory entra en su recta final. En estos nueve años hemos convivido en un piso compartido en Pasadena (Estados Unidos) junto a Leonard (Johnny Galecki) y Sheldon (Jim Parsons), dos físicos que trabajan en el Instituto Tecnológico de California (Caltech). También hemos conocido a sus dos amigos y compañeros de trabajo, Howards (Simon Helberg) y Raj (Kunal Nayyar). En el primer capítulo, Penny (Kaley Cuoco) se instaló en el piso de al lado y Leonard se enamoró de ella.

Con el tiempo, otros personajes secundarios se han unido hasta hacerse protagonistas: Bernadette (Melissa Rauch) y Amy (Mayim Bialik), calco femenino de Sheldon en aras de buscar una segunda gallina de los huevos de oro para la serie. Porque a pesar de que todos los personajes son muy interesantes y dan mucho juego, Sheldon es el dueño y señor de la serie. Jim Parsons hace un trabajo magistral al interpretar a un físico teórico superdotado, extremadamente racional y soberbio que carece de cualquier aptitud social, empatía o habilidad para detectar el más simple sarcasmo. No cabe duda de que toda la fama alcanzada por la serie es gracias a Sheldon y a la interpretación de Parsons.

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LOS NERDS SE HACEN POPULARES

The Big Bang Theory es como una comedia refrescante e innovadora. Técnicamente está rodada siguiendo el modelo clásico de sitcoms como Friends (NBC, 1994-2004) o Seinfeld (NBC, 1989-1998), pero la temática es mucho más actual y arriesgada. No era de esperar que se le pudiera sacar tanto jugo a una serie basada en la vida de nerds científicos. Y, sobre todo, que pudiera llegar a ser tan famosa y aclamada entre un público ajeno a la vida científica.

Parecía impensable que llegara el día en el que una serie de televisión o película se acercase lo más mínimo a lo que es la vida de un científico común actual, de los miles que hay por todo el mundo en busca de un mayor entendimiento de universo que nos rodea. Si es cierto que, de forma más acertada o menos, los cineastas han intentado llevar la vida científica a la gran pantalla, pero siempre ha sido para contar la vida de los más grandes y siempre como un relato de superación personal como en La teoría del todo (James Marsh, 2014) o Una mente maravillosa (Ron Howards, 2001).big-bang-theory

No hay que desmerecer las vidas de los grandes científicos que se plasman en ellas o la calidad cinematográfica, pero esos ejemplos no representan el día a día de la mayoría de los científicos. En cambio, la cotidianidad plasmada en The Big Bang Theory sí lo es. Además de los biopics, la figura del científico también ha sido empleada en otros géneros de la ficción cinematográfica, pero la mayoría de veces asociadas a hombres locos como el Emmett Brown de Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985), con escasos valores morales poniendo en peligro a la humanidad como en Estallido (Wolfgang Petersen, 1995) o todo junto como en Re-Animator (Stuart Gordon, 1985). Sobra decir que no podrían estar más equivocados.

DIVULGACIÓN CIENTÍFICA ENTRE RISAS

The Big Bang Theory es el mejor acercamiento a la comunidad científica actual que se haya hecho hasta la fecha. Quizá no todos sean tan nerds como los cuatro amigos protagonistas, aunque representan a la perfección a más de uno. Sin duda, el mejor reflejo de un científico común sería el personaje de Bernadette.

Además, la serie no es solo entretenimiento, sino también divulgación. Aborda principios científicos de una manera sencilla accesible a todo el público a la par que chistoso, como el disfraz de Sheldon del ‘efecto Doppler’ o ‘el gato de Schrödinger’ para explicar una relación amorosa.

Por desgracia, 9 años ya son muchos años y, como ocurre con la gran mayoría de sitcoms, la serie empieza a ser monótona. Estira las tramas al máximo y la lista de situaciones graciosas, fluidas e ingeniosas empieza a terminarse y ya solo quedan situaciones repetitivas, inconexas y forzadas. En las últimas temporadas, los momentos realmente brillantes empiezan a escasear y quizá sea momento de ir terminando la función. Aún así, echaré mucho en falta a Sheldon cuando se vaya.


Pablo Luján

(Investigador del European Molecular Biology Laboratory (EMBL) y apasionado del cine. Colaborador de Videodromo)

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